Parte 2: LA VERDAD EN SU BOLSO

Parte 2: LA VERDAD EN SU BOLSO

La señora Higgins me miró fijamente.

—La policía cree que fue un accidente.

—¿Usted no?

Negó.

—Mary limpiaba ventanas desde hacía años. Era extremadamente cuidadosa.

Antes de que pudiera preguntar más, Lauren apareció junto a nosotros.

—Señor.

—¿Sí?

—Mami dijo que no debía enseñarle el papel.

Miré su bolso.

El trozo doblado.

—¿Qué papel?

Lauren lo sacó lentamente.

—Este.

Me agaché.

—¿Por qué no debías enseñármelo?

—Porque mami dijo que si alguna vez te encontraba, primero tenía que saber si eras bueno.

Mi pecho se cerró.

—¿Y qué decidiste?

Lauren pensó unos segundos.

—Todavía no sé.

La señora Higgins casi sonrió.

Yo no pude.

Lauren me entregó el papel.

Estaba tan desgastado que tuve que abrirlo con cuidado.

Dentro había una dirección.

Un número de caja de seguridad.

Y una frase escrita con la letra de Mary:

“Si algo me pasa, entrégaselo solamente a Daniel.”

Mi nombre.

Debajo había una fecha.

La reconocí inmediatamente.

Era de tres semanas después de que abandoné Chicago.

Pero había algo más.

Una segunda anotación había sido añadida recientemente.

“Ellos ya saben quién es Lauren.”

Levanté la mirada.

—¿Quiénes son “ellos”?

Lauren negó.

Entonces las puertas de la habitación de Mary se abrieron violentamente.

Una enfermera salió corriendo.

Otra llamó a seguridad.

—¿Qué ocurrió? —pregunté.

Nadie respondió.

Corrí hacia la habitación.

La cama estaba vacía.

La ventana cerrada.

El monitor desconectado.

Mary había desaparecido.

Sobre la almohada había un teléfono que no estaba allí minutos antes.

La pantalla se encendió.

Un mensaje nuevo.

Lo abrí.

Solo contenía una fotografía.

Era Lauren y yo sentados junto a Cloud Gate aquella mañana.

Tomada desde lejos.

Debajo aparecieron cinco palabras:

“DEBISTE HABERLA DEJADO SOLA.”

Y antes de que pudiera reaccionar, llegó un segundo mensaje.

Esta vez era una dirección.

La misma dirección escrita en el papel que Mary había escondido durante casi seis años.