El médico apenas cruzó la puerta cuando cerró la carpeta contra su pecho.
Su expresión era demasiado seria para tratarse de un simple trámite.
—¿Señor Damon Vexley?
Asentí sin apartar la vista de los dos bebés.
—Necesitamos hablar inmediatamente.
Sylvie respiró hondo.
Como si hubiera estado esperando aquel momento durante meses.
El médico dejó la carpeta sobre la mesa.
—Antes de registrar oficialmente a los recién nacidos, debemos resolver un conflicto legal.
Fruncí el ceño.
—¿Qué conflicto?
Abrió el expediente.
—Hace cuatro días recibimos una solicitud de reconocimiento anticipado de paternidad.
Levanté la cabeza de golpe.
—¿Qué?
El médico deslizó un documento hacia mí.
En la parte inferior aparecía una firma.
Nathan Cole.
No reconocí el nombre.
Pero Sylvie cerró lentamente los ojos.
—Sabía que lo haría…
Mi voz salió más dura de lo que pretendía.
—¿Quién es?
Ella tardó varios segundos en responder.
—El director financiero de Vexley Pharmaceuticals.
Sentí que el aire desaparecía de la habitación.
Nathan.
Llevaba nueve años trabajando conmigo.
Había estado presente en casi todas las decisiones importantes de la empresa.
El médico continuó.
—El señor Cole aseguró que mantuvo una relación estable con la señora Vexley durante los últimos meses y solicitó ser reconocido como padre legal de ambos menores.
Miré a Sylvie.
—¿Eso es cierto?
Ella negó con firmeza.
—Nunca.
—Entonces, ¿por qué haría algo así?
Sus labios temblaron.
—Porque sabe quiénes son realmente estos niños.
No entendía nada.
El médico abrió la siguiente página.
—Antes de aceptar cualquier reconocimiento voluntario, el hospital realizó una prueba genética preventiva debido a la existencia de dos reclamaciones contradictorias.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
El médico leyó el resultado.
—Probabilidad de paternidad del señor Nathan Cole…
Hizo una pausa.
—Cero por ciento.
No era el padre.
Sentí un alivio inmediato.
Pero apenas duró un segundo.
El médico pasó a
Lea más en la página siguiente.