Los detergentes agresivos y las altas temperaturas deterioran el revestimiento antiadherente (como el PTFE o Teflón), haciendo que se desprenda y pierda su eficacia. Esto acelera el desgaste y significa que tendrás que sustituir tus costosas sartenes mucho antes.
Cómo cuidarlos: Lava a mano con una esponja suave y jabón lavavajillas delicado. Evita los estropajos abrasivos, como la lana de acero. Deja que la sartén se enfríe completamente antes de lavarla para evitar que se deforme. Aunque algunas sartenes más nuevas con revestimiento cerámico indican que son aptas para el lavavajillas, lavarlas a mano siempre prolongará su vida útil.
- Cualquier cosa que tenga etiquetas adhesivas
Todos hemos intentado quitar una pegatina pegada a un plato después de un ciclo de lavavajillas: es una pesadilla.
Cuando se exponen al calor y al agua, las etiquetas se desintegran, dejando un residuo pegajoso y difícil de eliminar en los platos y dentro de la máquina. Peor aún, los fragmentos de papel y el pegamento derretido pueden obstruir el filtro del lavavajillas, reduciendo considerablemente su eficacia de limpieza. Terminarás pasando más tiempo raspando los residuos del que ahorraste utilizando la máquina.
Cómo cuidarlos: Retira siempre todas las etiquetas y pegatinas antes de cargar el lavavajillas. Pon las etiquetas difíciles de quitar en remojo con agua tibia y jabón para aflojar el adhesivo y utiliza cuidadosamente una cuchilla de afeitar o un raspador para eliminar cualquier resto de pegamento.
- Tazas de viaje y termos aislantes
Las tazas aislantes son fantásticas para mantener las bebidas a la temperatura perfecta, pero el lavavajillas puede arruinar sus mecanismos internos.
El calor intenso puede dañar el sellado al vacío entre las dos paredes, afectando la capacidad de la taza para conservar la temperatura. Además, las tapas de plástico y las juntas de goma pueden deformarse o deteriorarse, provocando fugas, y los detergentes agresivos pueden dejar un sabor u olor químico persistente dentro del recipiente.
Cómo cuidarlos: Lava a mano el cuerpo y la tapa con agua tibia y jabón, utilizando un cepillo para botellas para llegar a las zonas profundas. Déjalos secar completamente al aire con la tapa quitada para evitar el moho y los hongos. Comprueba siempre las instrucciones del fabricante, pero lavarlos a mano es, en general, la opción más segura.