SALIERON A CORRER COMO CUALQUIER OTRA MAÑANA…-tuan

SALIERON A CORRER COMO CUALQUIER OTRA MAÑANA…-tuan

Salieron a correr como cualquier otra mañana.

El aire estaba frío.

El sendero estaba casi vacío.

Y nada en ese amanecer hacía pensar que, unos minutos después, un hombre iba a quedar tendido sobre unas vías de tren mientras una locomotora avanzaba hacia él.

Mucho menos que la única criatura dispuesta a pelear por su vida sería un perro callejero al que nadie había querido cerca.

Martín Salas tenía cuarenta y ocho años.

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No era atleta profesional.

No era influencer del fitness.

No era uno de esos hombres que convierten cada entrenamiento en una exhibición.

Corría por necesidad.

Por salud.

Por costumbre.

Y también por miedo.