PARTE 2: EL ERROR DE GREGORY

PARTE 2: EL ERROR DE GREGORY

La mano de Gregory no llegó a tocarme.

Di un paso atrás.

El fragmento de porcelana cayó de mis dedos al suelo.

—No lo hagas.

Gregory se quedó inmóvil.

Quizá fue mi tono.

Quizá fue el hecho de que no retrocedí asustada.

—¿Me estás amenazando? —preguntó.

Negué lentamente.

—Te estoy dando una oportunidad para no empeorar lo que acabas de hacer.

Entonces me reí.

No porque aquello fuera divertido.

Me reí porque, de repente, comprendí lo absurdo de la situación.

Gregory llevaba tres días casado conmigo y ya creía que podía quedarse con mis tarjetas, controlar mi salario y dictarme cuándo levantarme.

Y lo mejor era que ni siquiera sabía realmente con quién se había casado.

—¿Qué te causa tanta gracia? —espetó.

Lo miré directamente.

—Dijiste que había llegado el momento de enseñarme cuál era mi lugar.

Tomé el teléfono.

—En ese caso…

Marqué un número.

—Me quito los guantes.

Su expresión cambió.

—¿A quién llamas?

—A alguien que lleva meses diciéndome que no confía en ti.

Contestaron.

—¿Señora Hayes?

—Señor Coleman, active el expediente Gregory.

Silencio.