El hijo cinturón negro del empresario desafió a la madre soltera; ignoraba que ella había comandado una unidad de élite

El hijo cinturón negro del empresario desafió a la madre soltera; ignoraba que ella había comandado una unidad de élite

PARTE 2

Durante las siguientes 3 semanas, Octavio convirtió su dinero en una persecución.

Contrató investigadores privados, revisó registros de propiedad, buscó deudas, antiguos compañeros, relaciones sentimentales y cualquier dato que pudiera usar para presentar a Verónica como una mujer inestable.

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No encontró escándalos.

Encontró una carrera impecable.

Verónica había participado en operaciones de rescate durante inundaciones, coordinado evacuaciones en zonas de riesgo y recibido 6 reconocimientos que guardaba dentro de una caja, al fondo de un clóset.

Después de retirarse del servicio activo, trabajaba como asesora en protocolos de emergencia para industrias y municipios.

Aquella información debió hacer retroceder a Octavio.

Hizo lo contrario.

Presentó denuncias ante dependencias federales y militares. La acusó de usar entrenamiento especial contra un civil, de presumir un rango que ya no tenía y de amenazar a su familia.

Cuando Mateo se enteró, dejó de cenar.

—¿Puede quitarte el trabajo? —preguntó.

Verónica colocó 2 platos sobre la mesa y se sentó frente a él.

—Una investigación solo asusta a quien necesita esconder algo.

—Pero ese señor conoce políticos, empresarios, jueces…

—El dinero compra tiempo, mijo. A veces compra silencio. Lo que no compra para siempre es una mentira bien sostenida.

La denuncia llegó al escritorio del general retirado Salvador Mena, antiguo superior de Verónica y asesor de una comisión federal de protección civil.

Salvador revisó los videos completos, no los fragmentos editados que Gael había subido. Después pidió los testimonios de los vecinos y el reporte de los agentes.

El dictamen fue contundente.

Verónica había actuado para contener una agresión, evitó golpes directos y liberó el control en cuanto Gael se rindió. No existía abuso de fuerza.

Sin embargo, para descartar un conflicto previo entre ella y los Montoro, los investigadores solicitaron información sobre los contratos públicos de Grupo Montoro.

Ahí comenzó el verdadero problema.

3 obras municipales mostraban costos inflados. Había proveedores distintos registrados en la misma oficina, firmas repetidas y transferencias hacia un funcionario encargado de liberar permisos.

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También descubrieron que una empresa fantasma había cobrado 28,000,000 de pesos por reforzar estructuras que jamás fueron reforzadas.

La denuncia de Octavio, diseñada para aplastar a Verónica, terminó provocando una auditoría federal sobre su propia constructora.

Cuando los primeros agentes llegaron a sus oficinas, Octavio todavía creyó que podía controlarlo.

Llamó a 2 abogados, a un exdiputado y a un director de obras públicas.

Nadie contestó.

En menos de 2 meses, varias cuentas fueron congeladas. Después apareció un informe más grave: un edificio escolar construido por Grupo Montoro tenía grietas ocultas y columnas debilitadas por materiales de menor calidad.

Los reportes originales habían sido sustituidos.

La primaria fue evacuada antes de que ocurriera una tragedia.

Esa misma semana, las cámaras rodearon la residencia de Los Encinos.

Octavio salió escoltado por agentes, acusado de fraude, falsificación de documentos y corrupción. Seguía gritando que todo era una venganza de Verónica.