Tomás pasó la carpeta hasta el final. Su mirada recorrió las fotografías clínicas y macabras de pequeños cuerpos, con el abdomen abierto quirúrgicamente. Las descripciones eran escalofriantemente idénticas a las que el Dr. Velázquez había encontrado en las tomografías de Lili: «Organismo integrado con éxito en el sistema circulatorio del huésped… Rechazo del huésped minimizado por tratamiento inmunosupresor… Fase de aceleración iniciada».
«No intentaban curar nada», dijo Tomás, mientras un horror escalofriante y repulsivo lo invadía. «Eran laboratorios de cultivo. Estaban usando a esos niños para cultivar algo».
—Y Lili es la única que sobrevivió a la integración —susurró Mariana—. Su padre no la escondió por simple miedo a los servicios sociales. Los responsables de ese lugar… le ordenaron que la retuviera. Lo amenazaron. Nos mintió por puro instinto de supervivencia.
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De repente, uno de los técnicos forenses gritó desde el rincón más alejado del búnker.
“¡Señor! ¡Si quan Reyes! ¡Tiene que ver esto! Encontramos la fuente de alimentación principal… todavía está recibiendo energía de una línea subterránea. Y este monitor acaba de encenderse.”
Tomás y Mariana corrieron hacia una pesada y obsoleta terminal de computadora empotrada en la pared de concreto. La pantalla verde monocromática parpadeaba frenéticamente, mostrando una serie de datos de telemetría de diagnóstico.
El corazón de Tomás dejó de latir.
La pantalla mostraba datos biométricos en tiempo real. Frecuencia cardíaca: 112 lpm. Temperatura corporal: 40,1 °C. Presión vascular: crítica.
Estos eran los registros médicos de Lili, que reflejaban a la perfección las pantallas del Hospital General de San Miguel. Esta terminal seguía monitorizando activamente la entidad que habitaba en su interior.
Pero eso no fue lo que impulsó a Tomás a sacar su arma.
En la parte inferior de la pantalla verde apareció un mensaje parpadeante: una cuenta regresiva digital que no estaba allí un segundo antes, activada por el repentino aumento de temperatura de Lili durante su reciente crisis.