PARTE 2: LA MEMORIA QUE LOS CONDENÓ

PARTE 2: LA MEMORIA QUE LOS CONDENÓ

Pero el rostro se distinguía al girar hacia la cámara.

Damián Lu.

Adrián dejó de respirar.

—¿Qué hiciste?

Su hermano no respondió.

Lucía Vargas se acercó hasta quedar frente a él.

—Mi caída dejó libre la plaza que recibió Lucía Ferrer.

La coronel cerró la carpeta.

—Esto ya no es únicamente una investigación administrativa.

Miró a los dos hermanos.

—Estamos investigando tentativa de homicidio.

Damián comenzó a negar con la cabeza.

—No trabajaba solo.

Todos quedaron inmóviles.

Adrián lo miró.

—¿Qué significa eso?

Damián soltó una risa quebrada.

—¿De verdad creías que todo era por Lucía?

Observó a los antiguos compañeros reunidos alrededor de la mesa.

—Ella solo era la cara visible.

Había superiores, médicos, evaluadores y empresarios pagando para decidir quién entraba en cada unidad.

Después me miró.

—Tus fotografías no se publicaron únicamente para darte tu plaza.

Sentí un escalofrío.

—¿Entonces por qué?

Damián inclinó la cabeza.

—Porque durante tus pruebas médicas descubrieron algo en tu expediente.

—Algo que convertía tu sangre en la pieza más valiosa de un programa que llevaba años funcionando en secreto.

La sala quedó completamente en silencio.

La coronel Isabel tomó la memoria USB otra vez.

—¿Qué programa?

Damián sonrió, aunque ya no quedaba arrogancia en su rostro.

Solo miedo.

—Pregúntenle a Lucía Ferrer.

Hizo una pausa.

—Ella no recibió aquella plaza para convertirse en soldado.

La colocaron allí para vigilar a Camila.

Y cuando Camila desapareció, Lucía dedicó diez años a encontrarla antes que nosotros.