PARTE 2: EL SECRETO DE EMMA

PARTE 2: EL SECRETO DE EMMA

—También encontramos un teléfono antiguo.

—¿De ella?

—Eso creemos.

La detective dejó una fotografía sobre la mesa.

Era un teléfono pequeño, con la pantalla rota.

—Había mensajes eliminados. Nuestro equipo está intentando recuperarlos.

Entonces preguntó:

—¿Conoce a alguien llamado Marcus?

Negué con la cabeza.

—No.

—¿Su esposo?

—No que yo sepa.

La detective guardó la fotografía.

—Pregúntele.

Cuando Trevor volvió, parecía destrozado.

Le hice una sola pregunta.

—¿Quién es Marcus?

Se quedó completamente quieto.

Aquella reacción me dio la respuesta antes de que hablara.

—Trevor.

—Era… un amigo de mi madre.

—¿Era?

—Hace años.

—¿Qué clase de amigo?

Él miró hacia la puerta.

—No aquí.

—Aquí mismo.

Trevor respiró profundamente.

Entonces confesó que Marcus Hale había trabajado durante años con su padre. Después de la muerte de este, Marcus comenzó a encargarse de algunos asuntos financieros de su madre.

—¿Financieros?

—Inversiones. Seguros. Propiedades.

La palabra seguros hizo que algo dentro de mí se tensara.

—¿Nuestros hijos tenían seguro?

Trevor levantó lentamente la vista.

No respondió.

—Trevor.

—Mi madre insistió.

Sentí que el suelo desaparecía.

—¿Insistió en qué?

—En contratar una póliza familiar.

—¿Quién era beneficiario?

Su silencio fue insoportable.

Finalmente susurró:

—Yo.

Me alejé.

—Pero yo nunca pedí ese dinero.

—¿Tu madre podía acceder a él?

—No directamente.

—¿Indirectamente?

Trevor comenzó a llorar.

—No lo sé.

La detective regresó veinte minutos después.

Esta vez llevaba una carpeta.

—Tenemos novedades.

Habían recuperado parte de una conversación del teléfono antiguo.

No me permitieron leerla completa, pero sí confirmaron algo.

Mi suegra había hablado con alguien la noche anterior a la tragedia.

Ese contacto estaba guardado únicamente con una inicial:

M.