Capítulo 2: Un anuncio arrepentido
Justo cuando empezaba a quedarse dormida, el intercomunicador emitió un crujido.
“Señoras y señores, les habla su capitán. Si hay algún piloto con entrenamiento de combate a bordo, por favor, identifíquese inmediatamente”.
El anuncio despertó a Mara por completo.
¿Un piloto de combate? ¿En un vuelo comercial?
A su alrededor, los pasajeros se quedaron paralizados por la confusión, sus conversaciones se interrumpieron abruptamente. Algunos se miraron nerviosos entre sí.
Mara sintió una tensión familiar que se intensificaba en su pecho.
Había pasado años respondiendo a emergencias aéreas. Pero se suponía que esa vida había terminado. Se había prometido a sí misma que jamás volvería a pisar ese mundo.
Sin embargo, cuando las azafatas empezaron a moverse rápidamente por los pasillos, con la urgencia reflejada en sus rostros, Mara se dio cuenta de que algo andaba terriblemente mal.
Capítulo 3: Viejos instintos
La azafata se detuvo cerca de su fila y examinó a los pasajeros.
—Disculpe —dijo con ansiedad—. El capitán necesita saber si alguien a bordo tiene experiencia como piloto de combate.
Mara dudó.
Durante meses había intentado vivir en silencio, mimetizarse con la vida cotidiana. Pero al observar los rostros preocupados de los desconocidos en la cabaña, sintió que algo despertaba en su interior.
Ella podría dejar el ejército.
Pero ella no podía dejar de ser quien era.
—Soy piloto —dijo en voz baja.
El asistente se inclinó más cerca.
“Piloto de combate. Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Volé F-16.”
Un murmullo se expandió por la cabina mientras la gente se regresaba para mirarla.
En ese momento, ella ya no era solo Mara.
Volvió a ser la capitana Dalton.
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