Aunque suene descabellado, este truco lleva décadas circulando en foros de belleza natural: aplicar pasta de dientes sobre la piel para “rejuvenecerla”. ¿Hay algo de cierto en ello? La respuesta es sí, pero con matices importantes. La pasta de dientes clásica (blanca, no en gel) contiene bicarbonato de sodio (con un suave efecto exfoliante), sílice (con un efecto tensor momentáneo) y, en ocasiones, mentol (con un efecto refrescante y que mejora la microcirculación). Estos componentes pueden desobstruir los poros, reducir las pequeñas arrugas causadas por la deshidratación temporal e incluso atenuar las imperfecciones superficiales gracias a su suave acción blanqueadora.
Sin embargo, no es un rejuvenecedor milagroso. Su pH alcalino (entre 8 y 9) puede irritar la piel sensible si se usa en exceso. Por lo tanto, la clave está en formular recetas con ingredientes que suavicen el impacto y potencien los beneficios. Aquí te presentamos dos preparaciones caseras seguras.
Recetas con pasta de dientes para tratamientos exprés
1. Mascarilla antiarrugas (solo para piel grasa o mixta)
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